Sotol Flor del Desierto

El Sotol es un destilado del agave sereque (Dasylirion). Para la elaboración del Sotol, se utiliza la piña o cabeza de esta planta nativa de Chihuahua, Coahuila y Durango. El origen de la bebida más famosa de esta región del norte del país se pierde en la historia de las etnias Tarahumara, Anazasi y Rarámuri, las cuales le daban un uso ritual y la integraban a sus ceremonias religiosas.

Esta agavácea sobrevive tanto a la crudeza del invierno como a los ardientes veranos gracias a su enorme energía latente, lo que le confiere al Sotol su peculiar fuerza. Obtuvo el 8 de agosto del 2002 la Denominación de Origen en los estados de Durango, Coahuila y Chihuahua, por lo que se ha posicionado como la bebida típica de estos Estados, principalmente en Chihuahua, logrando conquistar los paladares más exigentes.
Existen vestigios de que el Sotol fue utilizado desde la época prehispánica por los pobladores de Paquimé, al norte del estado de Chihuahua. Lugar donde se encontraron grandes hornos para la producción de esta bebida.
El Sotol ha tenido usos muy variados, antiguamente se utilizaba con fines alimenticios, religiosos, medicinales y para elaborar cestería, por ejemplo, algunos pueblos como los Kikapús de Coahuila, los indios conocidos como “mezcaleros” y los apaches del Sur de Estados Unidos, quienes lo utilizaban como alimento.

En el estado de Chihuahua, el Sotol se sigue preparando de manera artesanal bajo el siguiente procedimiento ancestral: después de seleccionar y cortar, o jimar las piñas, se colocan en un hoyo en la tierra. Este horno se prepara acomodando una capa de leña, seguida de una capa de piedra volcánica y posteriormente las piñas, que se cubren con una manta o con las hojas de la planta. Al prender el fuego se tapa con tierra y se dejan cocinar al rojo vivo durante cinco o seis horas. Una vez que las piñas están en su punto, se apaga el fuego con agua y se dejan reposando por tres días, de esta manera empiezan a fermentar y se impregnan del sabor a humo, leña y tierra, dando el rasgo distintivo de la bebida. Posteriormente sacan las piñas del horno y las machacan en trozos pequeños, depositandolas en tinas de madera enterradas en el suelo, donde se remojan con agua y se dejan fermentar. Al término de esta fermentación, el bagazo se cuela y el agua fermentada se destila en un alambique, obteniendo lo que los sotoleros llaman vino o aguavino. Finalmente, el aguavino pasa por una segunda destilación purificándose, gota a gota. eu.